¿De balde participar?

… pensamiento inmediatamente seguido de una exhalación prolongada, cejas levantadas, mirada evasiva, y un levantamiento de hombros…

Escuchar expresiones de desencanto hacia la política es lo más común en este mundo. Acaso no es frecuente escuchar frases como “no te compliqués” o “no vale la pena”, porque “ya todo está cocinado” y “lo que vos hagás no cambia nada”. Pero una de las cosas más perjudiciales para una sociedad es que sus integrantes pierdan el deseo de tomar responsabilidad de su futuro.

Esta bien que haya que esforzarse para superar un reto. Es de ese esfuerzo que derivan los aprendizajes y la satisfacción personal. Nadie llega a la cima de un volcán sin haberse puesto a caminar primero. Sin embargo, cuando se sabe que el camino está minado, sería ingenuo intentar cruzarlo.

Lo mismo sucede con la política. Para poder lograr un cambio en la sociedad es necesario esforzarse. Primero hay que preocuparse por los demás. Hay que saber identificar bien cuál es el problema principal, el que debe resolverse primero. Luego, hay que recoger los conocimientos necesarios para entender el problema e ingeniar una solución apta para el contexto. Luego hay que dirigir los recursos necesarios para implementar esa solución. Después, ver si la solución fue la correcta. Si sí lo es, se sigue haciendo. Si no, se aprende e intenta de una forma nueva.

Hagamos una autoevaluación de nosotros los guatemaltecos.

¿Nos preocupan los demás? ¡De todo corazón! Si no, veamos la cantidad de rifas, recolectas, twitts, y demás gestos de ayuda que hacemos cuando podemos. ¿Quién no se apuntaba a ir a San Marcos a hacerla de albañil? La cosa es que nos da miedo que por ayudar salgamos perjudicados. O que después digan que eso es turismo y se lucra con la necesidad de las personas. Pero dennos un chance y dígan si no nos portamos pilas hechando punta.

¿Sabemos identificar el problema? “¿Cuál de todos?” decimos. Si aquí la feria de líos abunda. “¿Por dónde empezamos?” por el que te queda más a la mano y te agobia con más fuerza. ¿A quién le importa si es el problema de fondo? Con que uno llegue a mañana ya es ganancia. Si solo con tener salud ya es un lujo. Para hacer listas a Santa Claus ninguno estamos.

Estamos demasiado aturdidos para ver claramente. Desconfiamos tanto de los demás que nunca podemos ponernos de acuerdo. Entonces, el principal problema, el problema de fondo, con el que todos deberíamos estar cooperando, el que no puede posponerse para después de atender lo urgente. ¡Ese! ¿Ese? Ese no sabemos muy bien cuál es pero estamos seguros que se encuentra fuera de nuestras manos.

“Inseguridad”, “desempleo”, “desigualdad”… Ese problema de fondo esta en alguno de los lemas de campaña de algún partido político que el gobierno debiera resolver pero no lo va a hacer porque culpa de la embriagante corrupción.

Para eso deberían servir los partidos políticos ¿no? Pero no van a funcionar si no participamos. Pero está de balde participar si no seremos tomados en cuenta. Los partidos políticos tienen que hacer un gran esfuerzo por demostrar que de verdad toman en cuenta a la población. Esta en los partidos políticos la obligación de demostrar que la campaña no solo es una pantomima para llegar a saquear al Estado después.

La política logra ser dominada por intereses particulares porque como sociedad nos mantenemos divididos. La ley electoral no está a favor de los ciudadanos, esta a favor de quienes tienen los recursos. Cómo sociedad, debemos poder decir algo todos juntos, para que sea imposible no ser escuchados. No hay que amontonarse, porque así se agotan las fuerzas más rápido. Sería más efectivo repetirlo sin parar por todos lados.

“Democracia interna en los partidos políticos” es lo que considero debemos estar exigiendo a los partidos políticos. Nos debemos interesar por responder ¿quién toma las decisiones? ¿quiénes decidieron quién representaba al grupo y sería postulado? ¿cuáles eran las alternativas de política pública? y ¿cómo sabemos que es la mejor posible? La forma más fácil para que alguien se aproveche de una situación y sacarle ventaja es si nadie sabe que lo hizo.

¿Sigue siendo de balde participar? ¿Para que se aprovechen de uno? Sería ingenuo ¿no? Pero sin participar nunca llegaremos ni a ponernos de acuerdo en cuál es el principal problema, o evaluar una propuesta de solución que nunca se realizó.

(Esta catarsis surge en apoyo a la importancia de la propuesta de democratizar los partidos políticos hecha en esta publicación: Partidos políticos guatemaltecos: dinámicas internas y desempeño)

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