Municipalidades en la mira

El Ministerio Público cuestiona el manejo de las finanzas públicas de varios alcaldes, responsabilidad edil que afecta directamente los servicios municipales. Sin embargo, se necesita aún más para combatir las prácticas antidemocráticas generalizadas hoy en la política local.

El cacicazgo es un efecto de la falta de democracia en casi todas las municipalidades. Elección tras elección, alrededor del 30 por ciento de alcaldes es reelecto, la mitad de ellos sin tener organización partidaria legal vigente en el municipio. Algunos, saltando de partido en partido, han logrado perpetuarse durante cinco periodos, tal como Arnoldo Medrano, Marco Meda, Abel Sandoval, Tito Vásquez, Fredy López y Álvaro Morales.

El problema no radica únicamente en la falta de relevo de liderazgos, sino también en la forma de mantener el poder. Investigaciones denuncian prácticas como acarreo de votantes, uso de recursos públicos en campaña, ofrecimiento de contratos y plazas a cambio de financiamiento, hasta intimidación. Es decir, se hace lo necesario para asegurar acceso continuo al erario de la comuna.

En estas circunstancias es difícil mejorar las condiciones de vida de la población, porque para ello se necesitan proyectos políticos de largo plazo. Un municipio por sí mismo no puede superar los desafíos para dar servicios de agua, salud, educación, infraestructura y mejor convivencia. Se necesitan liderazgos capaces de integrar los esfuerzos de varias localidades y equipos técnicos, dedicados a buscar soluciones fundamentadas. Por el contrario, el personalismo inhibe la institucionalización de la política.

También es difícil exigir el cumplimiento de la ley, dado que amparados en la autonomía y voto ciudadano, los jefes ediles se arrogan legitimidad al estilo “cosa nostra”. Para blindarse de la justicia, basta con cumplir procedimientos formales y hacerse de clientes poderosos que protejan con silencio su complicidad. El desempeño edil no parece medirse con resultados, sino con la capacidad de imponerse sobre los demás.

El problema de las municipalidades es político: falta democracia. Es necesario promover y defender la participación de los ciudadanos comprometidos. Esto inicia con una organización partidaria donde los ciudadanos sean quienes decidan libremente sobre sus autoridades, candidatos y propuestas. Pero, ¿quieren los partidos organización? Tema indispensable a discutir en foro público de Asíes el miércoles 3 de julio a las 9:00 horas.

Publicado en el Periódico el miércoles 26 de junio de 2013 (http://elperiodico.com.gt/es/20130626/opinion/230184/)

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